Cual domingo de rutina
tu aura subyace bajo el imperio
de mi deseo roto
y tu intachable sonrisa…
Primero de noviembre
Como forjando el destino,
las miradas se cruzan un instante
debatiendo en un limbo imaginario
una charla o media vuelta.
Dos de noviembre
La esencia de tu aura
anunció nuevamente
la ausencia inexplicable
sin importarle mi desconcierto.
Tres de noviembre
Otro amanecer grisáceo
sin tu sonrisa que guíe
mis pasos errantes
y mi palpitar cesante.
Cuatro de noviembre
A pesar de despertar
sin temores ni rencores
su indeseada presencia
saboteó mi armonía.
Cinco de noviembre
Luego de las veintiún sentencias
de este cinco de noviembre
apareció tu silueta perfecta
tras la gris puerta de hierro.
Seis de noviembre
Ayer recordé la lujuria compartida,
pasiones descontroladas,
besos perfectamente sincronizados
y tu orgásmica sonrisa.
Siete de noviembre
Mi desidia se complota con tu amnesia,
la historia se confunde con pasiones ajenas
y una duda dilapida sentimientos
cargados de vacío.
Hoy te regalo una flor marchita
un abrazo manco
una caricia trunca
y un beso mutilado.
Cuatro mil doscientas veinticuatro glorias
ciento cincuenta y nueve calvarios
cuatro mil trescientos ochenta y tres deseos
y una sola realidad…
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