viernes 6 de noviembre de 2009

Siete de noviembre


Cual domingo de rutina


tu aura subyace bajo el imperio

de mi deseo roto


y tu intachable sonrisa…




Primero de noviembre

Como forjando el destino,
las miradas se cruzan un instante
debatiendo en un limbo imaginario
una charla o media vuelta.


Dos de noviembre

La esencia de tu aura
anunció nuevamente
la ausencia inexplicable
sin importarle mi desconcierto.


Tres de noviembre

Otro amanecer grisáceo
sin tu sonrisa que guíe
mis pasos errantes
y mi palpitar cesante.


Cuatro de noviembre

A pesar de despertar
sin temores ni rencores
su indeseada presencia
saboteó mi armonía.


Cinco de noviembre

Luego de las veintiún sentencias
de este cinco de noviembre
apareció tu silueta perfecta
tras la gris puerta de hierro.

Seis de noviembre

Ayer recordé la lujuria compartida,
pasiones descontroladas,
besos perfectamente sincronizados
y tu orgásmica sonrisa.


Siete de noviembre

Mi desidia se complota con tu amnesia,
la historia se confunde con pasiones ajenas
y una duda dilapida sentimientos
cargados de vacío.

Hoy te regalo una flor marchita
un abrazo manco
una caricia trunca
y un beso mutilado.

Cuatro mil doscientas veinticuatro glorias
ciento cincuenta y nueve calvarios
cuatro mil trescientos ochenta y tres deseos
y una sola realidad…


E. Lalma. 7 de noviembre de 2009

domingo 25 de octubre de 2009

Extraño

Extraño la brisa de su mirada
y el ignoto sonreir sin dueño
que cabalgó triste
por el tiempo de rutina.

Extraño el insulso recuerdo
de un pasado tachado
con emociones muertas
y lágrimas virtuales.

Extraño también el presente
alegremente triste
que saluda a un pasado
cargado de olvidos.


E. Lalma
setiembre de 2009

lunes 31 de agosto de 2009

Altruismo extremo


Los puñales cargados de desilusión
atacan con ira mi postrada sonrisa
y me indican
que soy un extraño en mi casa.


Giros idiomáticos
- prolijos y perseverantes -
esconden con almidón
el calvario eterno.


Levanto con pesadumbre
mis pesadas piernas
y me acerco hacia el final
de este día triste.


Se cruzan nuestras miradas
con aires de circunstancia:
vos seguís con tu rutina
yo sigo con mi congoja.


E. Lalma

martes 21 de julio de 2009

Escenas...

I

Geometrías truncas
colores desganados
no son mas que
mentiras impiadosas.

Muecas al azar
- sin dueño -
no hacen más que sucumbir
ante demandas aéreas.

Tus miradas perdidas
encontradas al azar
confunden realidades
bañadas en sangre.

II

Jirones desprolijos
sabotean ideas vacías,
muertas y descoloridas
al compás de un desconcierto.

La ilusión de lo que fue
- desazón del porvenir –
y gestos paradójicos
sucumben a tu entrega.

Una caricia, un gesto
Un beso, una palabra
Un abrazo, una congoja
Una intriga, un puñal.


III

Tu silueta angelical
- cargada de deseo -
me dice que no estás
más que en lechos ajenos.

Lo bueno, lo malo
lo lindo y lo feo
sucumben ante brazos
cargados de lujuria.

Y el desconsiderado tiempo
- testigo de desprolijidades –
afirma que los vocablos
no son más que cómplices

de verdades vacías.

Al final...

Terco, duro y vanidoso

cruento destino

- Cruento y odioso –

Destruyó nuestro camino.


Reclamos vanos,

interrogantes vacíos

y una solitaria mano

dilapida desafíos.


Sonrisas en conjunto,

almanaques truncos

y recuerdos tachados

- abandonados -.


Castigos divinos

- un, dos, tres cinco, seis, siete –

más caminos divididos:

el enemigo arremete.


E. Lalma

(07/06/09)

¡Hola Primavera!

Llegaste nomás una mañana

y me devolviste algo de fuerzas

que

ya había perdido.


La pesadumbre cargada de rutina,

- lo bueno, lo malo, lo feo -

hija de mi tenacidad,

me azota contra el suelo.


Llegaste sin avisar

y me acariciaste

con

tu fresca brisa.


¡Devolveme por favor

esas ansias de volcar

en el papiro

la electricidad de mis neuronas!


¡Quiero volver a disfrutar del cielo,

de las palabras del silencio,

y del recuerdo que provoca

tu sonrisa!.


¡Quiero vivir! ¡Quiero llorar!

irme a la nada aunque sea

sólo

durante un suspiro.


E. Lalma

(21/09/06)

Luz

Luz, cámaras y acción.

La teoría enseña a vestir

de grises y a almidonar

resplandores del pasado.


El azar induce a situaciones fortuitas

- el sí o el no, el debo o no –

que invitan a alterar

realidades geométricas.


Largas lecturas, reflexión

un encuentro casual, fortuito

un beso de ¡hola!

una caricia de ¿adiós?


Nada es casual, algunos dicen.

Aunque cierto es también

el hecho de que

ya no estás.


Mas aun espero

tu cuerpo de mujer

tu sonrisa fatal

y tu risa aérea.


Ojalá no sea un sueño.


E. Lalma

(14/08/08)